Ampliar la hipoteca, ¿en qué consiste y para qué sirve?

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  • Las hipotecas pueden ampliarse a lo largo del periodo de amortización para ajustarse a las necesidades del cliente
  • Se puede solicitar más dinero al banco o alargar el plazo de devolución para hacer frente a las deudas

Rastreator_ley-hipotecaria-cambiosLa hipoteca es uno de los productos financieros más conocidos por los españoles. Y es que más del 75% de los españoles son propietarios de la vivienda en la que residen, por lo que la demanda de financiación para llevar a cabo esta compra es algo común.

Las hipotecas son préstamos por una cantidad importante de dinero y que, por tanto, suelen tardar bastante tiempo en ser devueltos. La duración media de las hipotecas concedidas es de 25 años, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En este tiempo pueden suceder muchas cosas, y algunas de ellas obligan a modificar las condiciones de la hipoteca.

Es posible que durante esos 25 o 30 años necesites más dinero para reformar tu vivienda, pero ¿se puede ampliar una hipoteca? Las entidades bancarias suelen permitir ampliar las hipotecas si se cumplen ciertos requisitos, bien sea para solicitar más dinero o para hacer que las condiciones de pago mejoren, previsiblemente con una bajada de las cuotas.

Las hipotecas son un préstamo que debes devolver en un periodo de tiempo muy largo, pero eso no quiere decir que las condiciones no se puedan modificar. De hecho, con una novación hipotecaria puedes ampliar el capital, el plazo de amortización o ambos.

Tipos de ampliación de hipoteca

Con una ampliación de la hipoteca puedes pedir más dinero al banco, alargar el plazo de devolución o solicitar un aumento tanto del capital como del plazo de amortización. Estos cambios, que se realizan a través de una novación, modifican la cuota mensual de tu hipoteca. Estos son los tipos de ampliación de una hipoteca:

  • Ampliación de capital.
  • Ampliación del plazo de amortización.
  • Ampliación de capital y plazo.

Ampliación de capital

Una reforma de la vivienda, un reagrupamiento de créditos u otras circunstancias similares pueden hacer que el hipotecado necesite más dinero. En ocasiones, y si el banco lo permite, puede que el importe extra no se dedique a la vivienda, sino que pueda servir para otros fines como adquirir un vehículo, hacer un viaje o hacer frente a otros gastos improvisados.

Para ampliar el importe de la hipoteca, el banco tiene que estar seguro de que puedes hacer frente a la nueva cantidad adeudada. Esto se deducirá de tus ingresos, propiedades y del importe del resto de créditos (en caso tenerlos). No hay un método único utilizado por todos los bancos para saber si un cliente puede pagar, pero se suele intentar que el total de los gastos derivados de la vivienda y del resto de los préstamos no supere el 35% de los ingresos mensuales.

Ampliación del plazo de amortización

La otra opción para ampliar una hipoteca es solicitar más tiempo para hacer frente a los pagos. En este caso, el importe a deber sigue siendo el mismo que en un principio pero el tiempo de amortización aumentaría.

El beneficio para el cliente es pagar menos por la amortización de su préstamo todos los meses. Así, si su situación financiera se ha complicado en un momento dado puede hacer que el importe de las cuotas se ajuste más a sus posibilidades.

Gastos derivados de ampliar la hipoteca

Si quieres ampliar tu hipoteca, debes saber que se trata de una operación que implica una serie de gastos, que responden tanto a comisiones por parte de las entidades bancarias como a gastos de gestión e impuestos. Los más importantes son:

  • Comisiones por novación: depende de la entidad bancaria y de las condiciones en las que se haya suscrito el préstamo. Normalmente, oscilan entre el 0,1 y el 1% del total del capital prestado. Eso sí, cada contrato hipotecario establece sus condiciones al respecto.
  • Notaría: El notario también supone un gasto en este proceso ya que tiene que dar fe de los cambios en la escritura. Supone entre el 0,2% y el 0,5% del capital a amortizar. El banco paga los aranceles notariales, mientras que las copias de los documentos las tiene que pagar quien las solicite.
  • Registro de la propiedad: tienen que modificar la anotación de la hipoteca asociada a la propiedad. Cuesta, aproximadamente, la mitad que el notario.
  • Tasación y gestoría. Los bancos suelen contratar agencias externas para estas funciones. Tienen que tasar el inmueble sobre el que se expide la hipoteca para determinar su valor real, así como llevar a cabo los trámites necesarios ante las distintas instituciones. Cada gestoría y agencia de tasación establece sus tarifas por lo que no dependerá de la que se elija.
  • Impuestos: Al modificar una hipoteca hay que hacer frente al pago del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados, que grava estos trámites. Su importe depende de la Comunidad Autónoma en la que se realice y ronda el 0,5% del capital debido. Desde 2019 es el banco quien se encarga del pago del IAJD.

Comparar hipotecas

Las condiciones específicas de cada hipoteca son las que, pasado el tiempo, determinan si el préstamo se puede ampliar o no. Algunos puntos del contrato pueden no parecer relevantes en el momento de la firma, condicionan pasados unos años que el cliente tenga la posibilidad de ampliar la hipoteca o no.

Por eso, a la hora de la contratación, es muy importante que el cliente lea con atención los contratos y compare entre las propuestas que le dan las distintas entidades de crédito para encontrar la mejor hipoteca. Y es que, el financiero es un mercado libre y cada banco puede dar distintas soluciones en lo que se refiere al interés, los plazos o las condiciones en sus hipotecas.

Con herramientas como el comparador de hipotecas de Rastreator, se puede ganar mucho tiempo y claridad en la comparación de las ofertas, con lo que al final se puede ahorrar dinero y obtener mejores condiciones.