Cambiar de hipoteca variable a fija, ¿merece la pena?

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  • El euríbor se dispara en los cuatros primeros meses del año y, tras seis años en negativo, vuelve a valores positivos, subida que se notará en las cuotas de las hipotecas variables
  • El cambio tiene un coste y hay que analizar si el ahorro que se consigue con la mejora de las condiciones compensa el gasto que hay que desembolsar por la operación

cambiar hipoteca variable a fijaEn épocas de incertidumbre como la actual, la estabilidad es un valor que cotiza al alza. Sobre todo, en lo que se refiere a la economía doméstica y a los gastos a los que hay hacer frente cada mes. Por ejemplo, la hipoteca, protagonista en las cuentas de muchos hogares, por la parte de ingresos que hay que dedicar a ella y por el largo periodo de tiempo durante el que hay que hacerlo. De hecho, si hace unos años pediste una hipoteca variable, quizás hayas empezado a preocuparte por la posibilidad de que el euríbor siga subiendo y te estés plantando cambiarte a una hipoteca a tipo fijo para ganar en seguridad, ya que, al pagar una cuota constante, podrás olvidarte de las oscilaciones de este indicador de referencia.

Y es que la probabilidad de que el Banco Central Europeo suba los tipos este año para hacer frente a la espiral inflacionista actual cada vez toma más cuerpo. Si es así, esa decisión tendrá su efecto en el euríbor, principal índice de referencia para las hipotecas variables, que, además, tras seis años en negativo, ha empezado a recuperarse. De hecho, en los cuatro primeros meses del 2022 se ha disparado y ha vuelto a niveles positivos. Así, ha pasado del -0,477% de enero al 0,013% de abril. Esto significa que los hipotecados a tipo variable tendrán que afrontar unas cuotas sensiblemente más caras cuando se actualice su tipo de interés.

En este sentido, seguro que más de uno se ha preguntado si se equivocó en su decisión y si ahora es el momento de contratar una hipoteca a tipo fijo. Sin embargo, conviene no precipitarse y, antes de dar el paso, es necesario tener en cuenta algunos factores. En Rastreator, te explicamos cuáles son las ventajas e inconvenientes de esta operación, cómo debes realizarla y cuánto te puede costar.

Ventajas de pasar de una hipoteca variable a una fija

Si te estás planteando cambiar tu hipoteca variable por una fija, debes de saber que la operación tiene sus ventajas. Así a favor del cambio juegan factores como:

  • Mayor seguridad. Se trata de un modelo de financiación más sencillo para el hipotecado, puesto que, en todo momento, tendrás claros los costes de tu préstamo hipotecario. Todos los meses pagarás lo mismo gracias a la cuota fija, con lo que ganarás en seguridad y certidumbre.
  • Más estabilidad. Al pagar la misma cuota todos los meses, te librarás de las consecuencias de futuras subidas del euríbor y podrás planificar mejor tus pagos y gastos.
  • Tipos competitivos. A día de hoy, la oferta hipotecaria a tipo fijo se ha ampliado notablemente y los bancos, todavía ofrecen préstamos de este tipo a un interés atractivo, que se mantendrá hasta que termines de pagar. De hecho, es posible encontrar hipotecas a tipo fijo con un TIN por debajo del 1,35%.

Inconvenientes de cambiar una hipoteca variable a una fija

Sin embargo, el cambio de una hipoteca variable a una fija también tiene sus desventajas:

  • No podrás beneficiarte de las bajadas que registre el euríbor y, por tanto, de una reducción en tu cuota, con el consiguiente ahorro para tu bolsillo.
  • Generalmente, los intereses que te ofrecen las entidades financieras para las hipotecas variables son más bajos que para las fijas y los requisitos también suelen ser menores.

Cómo cambiar de una hipoteca variable a una fija

Si tienes claros los pros y los contras de ambas modalidades de hipoteca y consideras que cambiar tu préstamo a tipo variable por uno fijo es una buena alternativa, lo primero que tendrás que hacer es analizar el mercado para conocer las ofertas más interesantes de los bancos y a cuáles puedes aspirar. Una vez hecho esto, tienes que saber que tienes varias opciones para realizar la operación:

  • Con una novación, es decir, negociando y pactando unas nuevas condiciones con tu propio banco. Esta fórmula te permite renegociar las condiciones de la hipoteca que firmaste en su día para conseguir que sean más favorables. En concreto, siempre y cuando llegues a un acuerdo con tu entidad financiera, permite realizar cambios sobre el préstamo hipotecario respecto al tipo de interés aplicado, al importe pendiente (si necesitas disponer de más dinero), el plazo de amortización o sobre los titulares del préstamo. Para llevar a cabo la novación, el banco estudiará tu caso en particular y decidirá si accede al cambio.
  • Mediante subrogación, o lo que es lo mismo, cambiar la hipoteca a otro banco que acepte pasarla a tipo fijo. En este caso, no puedes modificar ni el importe ni el plazo de la hipoteca actual, pero sí las condiciones, como pasar de tipo variable a tipo fijo o mejorar el interés que tienes que pagar, obteniendo unas condiciones económicas más ventajosas que en tu entidad.
  • Con la cancelación del crédito hipotecario variable que tienes en la actualidad y suscribiendo uno nuevo a tipo fijo. Es la opción más cara, ya que hay que pagar los gastos de constitución del nuevo crédito más los asociados a la cancelación del antiguo. Por eso, salvo que, además del tipo de interés, quieras ampliar capital y años de amortización, no es la opción más recomendable.

En este sentido, lo ideal es plantear tu deseo de pasar de un tipo variable a uno fijo tanto al banco con el que tienes la hipoteca como a otras entidades. Así, tendrás más ofertas y podrás negociar mejor. En cualquier caso, en función de la fórmula que elijas, los gastos y los trámites que tendrás que hacer son distintos. Así, si tu banco acepta cambiar las condiciones de tu hipoteca y te hacer una oferta igual a la más atractiva que hayas encontrado en otra entidad, merece la pena que la aceptes. Y es que una novación conlleva menos gastos y trámites que una subrogación. Solo tendrás que formalizar la modificación de tu hipoteca ante notario.

Sin embargo, si la propuesta que te hace tu banco no es tan buena como la que has visto en otra entidad, lo primero que tendrás que hacer es analizar si económicamente merece la pena. Es decir, si el ahorro que vas a conseguir por la mejora de las condiciones compensa el gasto que vas a tener que desembolsar por la operación. Si es que sí y te decides a hacer una subrogación, tendrás que presentar toda la documentación que se requiere para solicitar una hipoteca.

¿Cuánto cuesta pasar de una hipoteca variable a fija?

Como puedes imaginar, el cambio de una hipoteca variable a una fija no es gratis. No obstante, el gasto que te puede suponer dependerá de las condiciones que tengas pactadas en tu contrato y de la fórmula que utilices para hacerlo.

Así, si decides quedarte en tu banco y hacer una novación para cambiar tu hipoteca variable a fija tendrás que pagar la comisión por modificación/novación. La nueva ley hipotecaria la limita a un 0,15% durante los tres primeros años de vida de la hipoteca. A partir del cuarto año, tu banco no te puede cobrar nada. Tampoco tendrás que abonar ningún gasto de notaria, registro y gestoría, porque, es el banco quien los asume.

Si para cambiar el tipo de tu hipoteca de variable a fijo optas por llevártela a otro banco, es decir, hacer una subrogación, igual que ocurre en la novación, tendrás que pagar un máximo del 0,15% si es en los tres primeros años de vida del préstamo. A partir del cuarto, el banco tampoco podrá cobrarte nada. Lo que sí que tendrás que pagar tú es la tasación de la vivienda. No obstante, si te decides por esta alternativa recuerda que el interés no lo es todo. Fíjate también en el precio de los productos que tengas que contratar para conseguir ese interés y en las comisiones que te puede aplicar el nuevo banco.

¿Merece la pena cambiar tu hipoteca variable a una fija?

La respuesta a si merece la pena cambiar de hipoteca variable a fija, dependerá, en gran medida, de las condiciones de tu hipoteca actual. Así, en los últimos cinco años, el interés medio de salida de las hipotecas variables contratadas ha sido del 2,34%, un porcentaje que incluye el diferencial que aplican los bancos más el euríbor, que ha estado siempre en terreno negativo. Este interés es mayor que el de algunas hipotecas fijas del momento. Por tanto, si es así, y teniendo en cuenta que el euríbor ha empezado a recuperarse y ha entrado ya en niveles positivos, es probable que sí te salga rentable pasarte a una fija. Además, también ganarías en tranquilidad. Eso sí, si te has decidido a cambiar, no tardes en hacerlo para poder aprovecharte de los tipos fijos atractivos que todavía ofrece el mercado.

En cualquier caso, si todavía estás buscando la oferta más atractiva para pasar tu hipoteca variable a fija, visita el comparador de hipotecas de Rastreator. En cuestión de segundos, conocerás los detalles de las mejores hipotecas a tipo fijo que se adaptan a tu situación financiera y, además, podrás utilizar su servicio de asesoramiento y despejar tus dudas.