Guía para entender la factura de la luz

  • Entender el recibo de la luz es el primer paso para ahorrar
  • La factura de la luz tiene dos conceptos fundamentales: la potencia contratada y el consumo

¿Crees que pagas demasiado en tu factura de la luz, pero no sabes por qué? Si quieres ahorrar en el recibo de la electricidad el primer paso es entenderlo. Solo entonces sabrás por qué tu desembolso es tan alto y si puedes recortar gastos comparando otras ofertas.

A pesar de lo que se cree, comprender qué te están cobrando es más sencillo de lo que parece. Solo hay que saber a qué se refiere cada concepto y tener en cuenta que, independientemente del tipo de tarifa elegido, el recibo de la luz incluye dos importes fundamentales: el fijo, basado en la potencia contratada, y el variable, que depende del consumo. A estos dos cargos constantes habría que añadir impuestos, el alquiler de los contadores eléctricos y, en algunos casos, los servicios adicionales que se tengan contratados. Te contamos todo lo necesario para que entiendas la factura.

 

La potencia eléctrica contratada

El importe por la potencia contratada (término fijo) es uno de los dos conceptos principales que se encuentran en el recibo de la luz. Representa el coste fijo por disponer del servicio de suministro eléctrico y se paga independientemente de si se consume más o menos energía, incluso si no se gasta nada en todo el mes. Por tanto, se abona un coste por cada kilovatio contratado y por cada día de suministro y viene indicado claramente en la factura en €/kW/día o €/kW/mes o €/kW/año.

Este importe se calcula como la multiplicación de la potencia contratada para nuestro suministro (medido en kW), el coste a aplicar por cada uno de los kilovatios contratados y el número de días o de meses del período de facturación correspondiente.

Este coste está regulado por el Gobierno a través del Ministerio de Industria. Lo cual significa que, independientemente de la comercializadora, no debería ser mayor de los €/kW/día o €/kW/mes que establece el Gobierno en cada momento para el tipo de tarifa que hayamos elegido. Sin embargo, las compañías pueden hacer ofertas específicas en este importe y ofrecer descuentos en el mismo. Además, hay que tener en cuenta que la empresa factura un precio distinto en función de la potencia que tengas contratada, dependiendo de la tarifa que se haya seleccionado.

El consumo eléctrico

El segundo importe principal en tu recibo de la luz es el consumo eléctrico o término de energía. El importe por el término de energía de la factura representa el coste real a pagar por el consumo eléctrico realizado durante el período de facturación, medido en kilovatios por hora. Por lo tanto, este es el factor en el que más podemos ahorrar en nuestra factura. Por un lado, es importante adquirir hábitos que reduzcan el consumo de electricidad y, por otro, es posible comparar los precios del kWh que las comercializadoras ofrecen para cada una de las tarifas eléctricas. Todo se reduce a contratar el precio en €/kWh que más se ajuste al consumo de la vivienda.

Para ahorrar en el consumo debemos fijarnos no solo en cuánto consumimos sino cuándo se produce el consumo de electricidad. Teniendo este dato, es más fácil elegir una tarifa.

  • Tarifa normal: un único precio en €/kWh para las 24 horas del día, los 365 días del año. Ideal si el gasto se hace de forma regular durante todo el día.
  • Tarifa con discriminación horaria: un precio más caro para algunas horas (las punta) y más bajo para otras (las valle). Pensada para los que saben cuáles son las horas a las que más electricidad consumen.
  • Tarifa de tres periodos: dispone de tres precios distintos según el día y la hora de la semana, distinguiendo entre precio punta, precio llano y precio valle, de mayor a menor importe.

Impuestos y contadores eléctricos

Existen otros cargos que debemos considerar en el recibo eléctrico para poder calcular el importe final de la factura: el alquiler de los contadores, el impuesto eléctrico y el IVA.

Por lo general, los contadores eléctricos que miden el consumo son propiedad de la empresa distribuidora. El alquiler de estos equipos supone un gasto en la factura que está regulado por el Gobierno, aunque varía según la tarifa contratada. Recuerda que aunque los contadores eléctricos sean de la empresa distribuidora, el consumidor final paga el alquiler a la comercializadora.

El impuesto eléctrico, fijado por el Ministerio de Industria, se aplica a la suma del importe del término fijo y del término de consumo, incluyendo descuentos si los hubiera. El impuesto eléctrico se calcula como el 4,864% de la suma del término de energía y el término de potencia, multiplicado por 1,05113.

El último concepto a tener en cuenta en el recibo de la luz es el IVA, que para la electricidad es del 21% y se aplica a la suma total de la factura.

Comparar las mejores tarifas de electricidad

Entender la factura de luz es el primer paso para saber en qué aspectos es posible ahorrar. Si te has dado cuenta de que pagas más de lo que deberías y ya has probado a cambiar tus hábitos de consumo, pero no terminas de recortar euros a tu factura, lo más recomendable pasa por entrar en el comparador de tarifas energéticas de Rastreator.com y realizar una comparativa aportando tu gasto real y la potencia que querrías contratar. De esta forma, en cuestión de minutos podrás contrastar las ofertas que más se ajustan a las necesidades de tu vivienda pagando solo lo necesario.

Octubre 2018


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Angela SanzRastreator.com