Discapacidad y dependencia

Diciembre 2013

  • Debido al envejecimiento de la población y al aumento de las enfermedades crónicas a escala mundial, la proporción de personas con discapacidad está aumentando.
  • Un 8% de la población española tiene algún tipo de discapacidad.
  • La discapacidad y la dependencia están relacionadas, pero ser discapacitado no siempre lleva aparejado ser dependiente.

Más de 1.000 millones de personas viven en el mundo con algún tipo de discapacidad, lo que representa alrededor del 15% de la población mundial, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y de ellas, entre 110 y 190 millones tienen grandes dificultades para vivir con normalidad. Debido al envejecimiento de la población y al aumento de las enfermedades crónicas a escala mundial, la proporción de personas con discapacidad está aumentando.

La discapacidad es más común entre las personas mayores, las mujeres y las personas que tienen una economía por debajo del umbral de la pobreza, sean niños o adultos. Asimismo, la mitad de ellos no tiene capacidad para pagar la atención sanitaria que necesitan y son 2 veces más propensas a considerar insatisfactorios los servicios de salud. Y otro dato preocupante, la tasa de empleo de las personas con discapacidad en los países de la OCDE es la mitad de la del resto de la población.

¿Cómo es la situación de los discapacitados en España?

El número total de personas que tienen alguna discapacidad en España asciende a 3.847.900, lo que supone un 8,5% de la población, según los resultados de la última Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD). De ellos 2,3 millones son mujeres, frente a 1,55 millones de hombres, y es que aunque en edades superiores a los 45 años son ellas las que más la padecen, en los tramos de menos de 44 años las superan los hombres.

Teniendo en cuenta las cifras de 2009, el número de personas con algún tipo de discapacidad ha aumentado en 320.000, sin embargo la tasa de discapacidad ha bajado en 0,5 puntos. Esto se debe, según indica el Instituto Nacional de Estadística, a que el aumento del número de personas que la padecen ha crecido menos que la población general. Y se ha producido un ascenso de la población de más de 64 años aunque al mismo tiempo han mejorado las condiciones sociales y de salud haciendo que el número de discapacitados sea menor del esperado.

La discapacidad aparece a edades tardías y es que 4 de cada 10 personas que tienen entre los 65 y los 79 años la padecen, frente a 3 de cada 10 de más de 80 años. Así, la edad media de los afectados se sitúa en los 78,8 años.

¿Qué es la discapacidad?

La discapacidad es un concepto que evoluciona constantemente debido a la interacción entre los afectados y las barreras que les impiden participar de manera plena y efectiva en la sociedad. En términos generales la legislación española define a las personas discapacitadas como aquellas que tienen deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales y que por ello se encuentran con barreras para actuar en igualdad de condiciones con el resto de la sociedad.

Los problemas a los que se enfrentan

Las barreras a las que se enfrentan las personas que padecen algún tipo de discapacidad no se limitan a sus capacidades físicas, sino que el propio entorno les dificulta aún más su día a día.

Dificultades físicas de las personas con discapacidad

Los problemas de movilidad son el tipo más común de discapacidad según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ya que afectan a un 6% de la población de más de 6 años. Le siguen las dificultades en la vida doméstica y para el autocuidado con un 4,9% y un 4,3% respectivamente. Y un dato relevante, 7 de cada 10 personas mayores de 80 años padece estos 3 tipos de discapacidad.

Desplazarse fuera del hogar conlleva serios problemas a 2 de cada 3 personas que tienen problemas de movilidad, y ésta es la causa más común de restricción de la actividad. Para el 74% de los discapacitados las actividades básicas de la vida diaria conllevan dificultades, y la mitad de ellas no pueden realizar alguna estas tareas sin ayuda. Estas limitaciones aumentan paralelamente a la edad, así, 6 de cada 10 menores de 44 años con alguna discapacidad tiene problemas a la hora de realizar actividades básicas, mientras que cuando se superan los 80 años 9 de cada 10 se enfrentan a ellos.

Por otro lado, las deficiencias más comunes son las de huesos y articulaciones (39,3%), seguidas de las de oído (23,8%), las visuales (21%) y las mentales (19%). Sin embargo, esto varía si se tiene en cuenta la edad, pues hasta los 44 años las predominantes son las mentales, que afectan a un tercio.

Barreras del entorno a la discapacidad

Los conflictos a los que se enfrentan las personas con discapacidad tienen su origen en sus dificultades personales, pero también debido a los obstáculos y límites que les pone la propia sociedad. La severidad de sus limitaciones se rebaja sensiblemente si reciben ayuda. Sin embargo, los expertos destacan que el papel que desempeña el entorno es muy importante porque puede facilitar o restringir su participación en la sociedad. Por ello, el Informe mundial sobre la discapacidad de la OMS hace hincapié en los obstáculos a los que se enfrentan estos ciudadanos.

  • La formulación de políticas no siempre tiene en cuenta las necesidades de estas personas, o no se hacen cumplir las normas.
  • Las creencias y prejuicios imponen muchos obstáculos para la educación, el empleo, la atención de la salud y la participación social.
  • Estas personas son vulnerables a las deficiencias que presentan los servicios sanitarios, de rehabilitación, asistencia y apoyo. Y en muchas ocasiones no acuden a los centros de salud por falta de servicios. La falta de personal y la mala coordinación de servicios hacen que la calidad, accesibilidad e idoneidad de las atenciones que reciben se ve afectada.
  • La falta de financiación para poner en marcha las políticas y planes destinados a las personas con discapacidad hacen que no sean sostenibles, independientemente del país en el que se encuentre el ciudadano.
  • Muchos edificios, comunicaciones, transportes públicos e incluso infraestructuras de la vía urbana no son accesibles a todas las personas. Por ello, tienen menos acceso a la tecnología y al empleo, entre otros aspectos de la vida diaria.
  • La falta de consulta hace que en muchas ocasiones no puedan decidir, por ejemplo, cómo reciben la atención y asistencia en sus hogares.
  • La falta de datos rigurosos y comparables y la falta de pruebas objetivas sobre los programas que funcionan dificultan la comprensión e impiden que se adopten medidas específicas. Según la OMS, si se conociera el número de personas con discapacidad y sus circunstancias, se podrían mejorar los esfuerzos para eliminar los obstáculos y proporcionar servicios que permitan la participación de estos ciudadanos.
  • Dependencia y discapacidad, ¿es lo mismo?

    La discapacidad y la dependencia están relacionadas, pero ser discapacitado no siempre lleva aparejado ser dependiente. Dependencia significa que una persona necesita ayuda de otra para realizar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD), como lavarse, comer o vestirse, sin embargo, no todas las personas que padecen una discapacidad tienen limitaciones de este tipo. Concretamente, una persona dependiente es un "estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o de ayudas importantes para realizar ABVD o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal".

    Los obstáculos para los discapacitados se pueden superar

    Para superar los obstáculos la Organización Mundial de la Salud propone a los gobiernos promover el acceso a los servicios generales, invertir en programas específicos para estas personas y adoptar estrategias de acción a nivel nacional. También indica que es necesario mejorar la educación, formación y contratación del personal y proporcionar una financiación adecuada. Aumentar la conciencia pública y la comprensión de las discapacidades es necesario, al igual que fortalecer la investigación y recopilación de datos.

    Cifras en alza

    El número de personas con discapacidad está creciendo debido al envejecimiento de la población y al aumento de enfermedades como la diabetes, los trastornos mentales y los problemas cardiovasculares. Asimismo, las discapacidades están influidas por los problemas de salud, las catástrofes naturales, los accidentes de tráfico, los hábitos alimentarios y el abuso de sustancias. A las dificultades sociales se une el problema que estas personas suelen encontrar a la hora de buscar trabajo, a los que se añade el alto coste de muchos de los tratamientos que necesitan.

Eva González del Blanco

Redacción Rastreator.com

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