Guía para elegir tarifa plana de luz y gas

Diciembre 2014

Al tener una casa las facturas se amontonan. La hipoteca, el teléfono e internet o el agua son algunos de los gastos periódicos. También la luz y el gas, que supusieron ni más ni menos que el 4,9% del gasto familiar en 2013. Las subidas y bajadas de los precios de estos servicios y el continuo deseo de los españoles de querer reducir sus facturas y estar informados de los conceptos por los que deben pagar llevan a las empresas a adaptarse a los nuevos tiempos. La moda de los paquetes convergentes y tarifas planas en telefonía llega al sector energético. Rastreator ha elaborado esta guía para ayudarte a elegir la oferta que te conviene contratar: tarifa plana de luz, de gas o ambos suministros con un precio fijo.

El precio de la energía

El coste que un consumidor medio paga cada mes por sus suministros energéticos está en continuo cambio, normalmente al alza. Según los datos de Eurostat, desde el año 2007 el precio del gas ha subido un 30%, mientras que la electricidad se ha encarecido casi un 70%.

El precio de la luz

Tras la última reforma del sector energético el precio que se paga por la luz sigue estando compuesto por 2 términos: uno fijo (en función del término de potencia contratado) y uno variable (según el consumo de cada hogar). El cambio se ha producido en las tarifas energéticas que se pueden contratar. Desde el pasado 1 de abril puedes elegir entre acogerte al mercado regulado con el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), o acceder al mercado libre con un precio fijo anual. También puedes acogerte al Bono Social, siempre y cuando cumplas con los requisitos exigidos.

Para poder acogerte a una tarifa regulada o PVPC debes tener contratada una potencia inferior a los 10 kW, pero si quieres contratar el suministro para un hogar común lo más normal es que formes parte de los 25,44 millones de clientes con derecho a esta tarifa.

El gasto de gas

El gas también puede ser suministrado a precio regulado (TUR) o a precio libre. Este servicio se puede comercializar con la Tarifa de Último Recurso, es decir, que el precio al que los comercializadores te venden el gas está regulado por la Administración. A esta tarifa pueden acogerse todos los que tengan un consumo inferior a 50.000 kWh, que son la inmensa mayoría de las familias, ya que el consumo suele ser inferior a 5.000 kWh/año en hogares con cocina y/o calentador de agua de gas natural y ascender hasta los 50.000 si se tiene calefacción de gas. Lo que hacen muchas empresas comercializadoras de este suministro es utilizar la TUR como precio de referencia y ofrecer un descuento sobre el precio fijo o de potencia y término de energía o consumo. Es decir, que los consumidores pueden acogerse al precio de último recurso o bien ser suministrados por una empresa a precio libre.

¿Te conviene una tarifa plana?

Con la nueva reforma energética del Gobierno nació un nuevo modo de contratar energía: la tarifa fija anual o tarifa plana, como es conocida. Con este método de contratación el consumidor y la empresa “pactan” el precio fijo durante todo el año, pero, ¿es la forma idónea para todos los usuarios? No, tiene sus más y sus menos, por lo que debes ser consciente de todas sus condiciones antes de lanzarte a su contratación, si no puede terminar saliéndote caro.

Ventajas de las tarifas planas energéticas

No saber cuánto vas a tener que pagar en tu próxima factura de la luz o del gas puede ser una de las razones que te lleven a contratar una tarifa plana. Tus estimaciones de gasto pueden fallar y terminar desembocando en un susto cuando se hace el cargo en tu cuenta. Este tipo de contratación te permitirá pagar siempre lo mismo y regularizar tus cuentas a final de año, y es que la mayoría de las comercializadoras reflejan en la primera factura del año siguiente (o prorrateado) el exceso o defecto de consumo de la anterior anualidad con respecto a lo contratado.

Además, con esta modalidad de contratación te olvidas de las lecturas estimadas de tus contadores que pueden no ser del todo claras o no ser del todo exactas.

Por otro lado, la mayoría de las comercializadoras (de luz y gas) te bonifican con cuotas gratis o devolución monetaria en el caso de que una vez finalizado el año no hayas consumido la totalidad del suministro contratado. Aunque en el caso de que sea mucho lo que no se ha consumido la mejor opción es que cuando se renueve el contrato finalizado el periodo se opte por un tramo de suministro inferior al actual.

Descuentos en las tarifas de luz y gas

La legislación actual prohíbe a las compañías realizar cualquier tipo de oferta en el precio regulado de la luz (PCPV) o el gas. Por eso, en el caso de que te decantes por una tarifa plana estarás pasando al mercado libre en el que el cliente pacta el precio con la suministradora. Pero ten en cuenta que, aunque decidas acogerte a una tarifa de este tipo (de precio libre), siempre podrás volver a la Tarifa de Último Recurso si lo deseas a través de un Comercializador de Último Recurso (CUR).

Una de las ventajas de elegir una tarifa plana de energía, ya sea de luz o de gas, es que te permiten acceder a descuentos en tu factura. Y es que realizan descuentos sobre el total de la factura. Algunas compañías lo hacen sobre el consumo y otras sobre el término fijo, aunque la mayoría aplican las ofertas a ambos conceptos. También ofrecen descuentos si contratas otros servicios con la empresa suministradora, como pueden ser los de mantenimiento.

Desventajas de las tarifas planas de luz y gas

Tienes que tener claro que una tarifa plana energética no es como una telefónica ya que éstas te otorgan, por ejemplo, minutos ilimitados para llamar, mientras que en las tarifas planas de luz y gas sí existe un tope de consumo. Además, existe una parte de la factura que es relativa a los costes regulados por el Gobierno, por lo que si ese término fijo sube o baja también lo hará la cantidad que tendrás que pagar tú. Es decir, que el precio que abonarás no es 100% fijo y podrá modificarse según los cambios en la parte fija de la factura o si consumes más de lo previamente estimado.

Por otro lado, los métodos de ahorro de energía que podías estar llevando a cabo hasta ahora para disminuir tus gastos en relación a este concepto dejarán de tener efecto. Dado que vas a pagar todos los meses lo mismo (a no ser que cambie el término fijo de la factura) dará igual si un mes casi no estás en casa y por lo tanto no gastas luz, porque el precio que pagarás será el mismo. Y tampoco podrás beneficiarte de la discriminación horaria para pagar menos en determinadas horas del día.

¿A quién se dirigen?

Todos los usuarios que están en el mercado doméstico liberalizado (que pueden acceder al PVPC) pueden contratar una tarifa de este tipo. Con ella obtienen un mejor control del gasto energético y se aseguran de que el pago va a ser lineal durante todo el año. De este modo, puedes consumir una mayor cantidad de energía eléctrica por un precio único y personalizado que se calcula en función del consumo estimado que vas a realizar al año.

Esto quiere decir que podrás dejar de tener miedo a encender la calefacción eléctrica por miedo a la factura o encender el aire acondicionado en la época de calor, puesto que sabrás en todo momento lo que vas a tener que pagar. Eso sí, como decimos, lo mismo ocurrirá los meses que casi no tengas gasto, ya que esos meses pagarás de más.

Otras alternativas

Otra opción que se presenta para los usuarios es en lugar de una tarifa plana una tarifa que fraccione el pago. En este caso, durante los primeros 11 meses del año pagarías una cantidad fija y en la última mensualidad se haría el ajuste, a mayores o menores, dependiendo de lo que hayas consumido durante ese tiempo.

¿Cómo se calcula el consumo eléctrico?

A la hora de decidir cuál es tu consumo eléctrico puedes mirar las facturas pasadas o bien que te aconseje la propia empresa comercializadora. Para determinar la potencia que necesitas en tu hogar tendrán en cuenta factores como cuánta gente reside en el domicilio, los electrodomésticos que tienes, si es tu residencia habitual y en qué momento del día sueles realizar más gasto energético.

Un precio fijo para los suministros eléctricos

El título IV del Real Decreto 216/2014, de 28 de marzo, establece el método de cálculo de los precios voluntarios para el pequeño consumidor de energía eléctrica y regula las tarifas que denominamos planas. Esta legislación determina que cada empresa comercializadora de energía debe poner a tu disposición una oferta alternativa al PVPC “que establezca un precio fijo del suministro para un periodo de un año”. Por lo que podrás contratarlas siempre que cumplas los requisitos para acceder a una PVPC y tendrá una duración de 12 meses.

Además, si decides contratar una tarifa plana tienes los mismos derechos que si optaras por otro tipo de contrato: la oferta debe recoger el precio final que pagarás pero también, “de manera diferenciada, clara e inequívoca”, el precio que pagas en concepto de peajes de acceso y otros costes de suministro fijos además del coste del propio consumo.

Una única oferta por comercializadora

Algo que te pondrá un poco más fácil la decisión es que cada comercializadora de referencia sólo puede tener una oferta vigente en cada momento. Eso sí, pueden tener una para luz, otra para gas y otra que aúna las 2 anteriores.

Contratar una tarifa plana de luz

A la hora de contratar una tarifa fija para la luz debes tener en cuenta la potencia y el consumo que vas a contratar. La potencia contratada para una casa u oficina suele estar en torno a los 3,3 KW, superando los 10 las superficies grandes como almacenes, talleres o fábricas), mientras que el consumo de 2 personas puede rondar los 2.400 KWh y llegar a los 5750 en el caso de residir 6 en la vivienda.

Al elegir la tarifa fija de luz presta atención a cuánta potencia estás contratando y al consumo que se te permite dentro del precio. La clave para que una tarifa plana de este tipo te permita ahorrar es la modalidad que contrates, ya que si al final optas por un suministro superior al que necesitas estarás pagando siempre lo mismo, pero más de lo que pagarías si tuvieras PVPC. Y al contrario, si contratas menos de lo que necesitas lo notarás a final de año cuando realicen la regulación, aunque en la mayoría de las ocasiones si se da el caso la comercializadora te avisa para que contrates una categoría de potencia y consumo superior. En el caso de que tu consumo finalmente supere el contratado tendrás que pagar una tarifa adicional por el adicional, eso sí, en algunos casos si éste es menor al que se ha pagado durante el año es posible beneficiarse de un descuento en la primera cuota del año siguiente.

En el mercado puedes encontrar ofertas de hasta 1.500, 2.500, 4.000, 5,500 ó 7.000 kWh/año para consumidores particulares. Pagarás según la elegida y podrás ahorrar en función de ella.

Además, lee con detenimiento la letra pequeña del contrato para saber si tienes permanencia y las cláusulas de revisión, así sabrás qué pasará una vez venza el año de contratación. Es posible que se estipule una revisión del precio automática o que se mantenga el que has pagado el primer año.

Contratar una tarifa fija de gas

En el caso de que busques contratar una tarifa plana para saber en todo momento cuál va a ser tu factura del gas deberás tener en cuenta el consumo anual que realizas del suministro. Por ejemplo, en el caso de que en la vivienda sólo resida una persona el consumo puede situarse en unos 1.900 KWh, mientras que si son 2 ascenderá a 3.750, 5.050 para 3 personas y 6.000 si sois 4 en casa.

El precio dependerá del consumo que contrates para tu vivienda y del término fijo, por lo que analiza ambos términos a la hora de contratar. La forma de pago puede ser mensual o anual, por lo que también será un punto que debas tener en cuenta a la hora de elegir comercializadora de gas.

Una vez superado el límite fijado tendrás que pagar adicionalmente los KW que consumas, y su coste puede ser mucho mayor que el precio que estabas pagando por los contratados dentro de la tarifa plana.

Las tarifas planas de gas, al igual que las de luz, se comercializan por tramos y tienen una duración anual, por lo que durante 12 meses se paga el mismo precio a no ser que se exceda el suministro contratado. Eso sí, la mayoría de las compañías te permiten hacer, al menos, un cambio al año dentro de sus planes de gas y en cada factura pueden incluir el consumo acumulado hasta ese momento y el máximo preestablecido.

Luz y gas en un mismo contrato

Por otro lado, las comercializadoras también ponen a disposición de los clientes tarifas planas que aúnan luz y gas en un mismo contrato. Para elegir la adecuada es necesario que tengas en cuenta los mismos puntos que para contratar cada una de ellas por separado, es decir, el consumo anual.

Ahorra cambiando de compañía y tarifa de luz y gas

Cuando elijas la tarifa plana que deseas contratar para tener luz o gas en tu casa ten en cuenta el cómputo total que deberás pagar al año, así podrás tener en cuenta los distintos descuentos que tienes a tu disposición. Es importante que contrates lo que necesitas, porque uno de los peligros de este tipo de tarifas es que si finalmente contratas más suministro del necesario puedes caer en el derroche energético o pagar más de lo que consumes y que finalmente no notes el ahorro que te puede aportar.

Si eliges la tarifa que más te conviene de luz y gas, aunque tengas que cambiar de compañía, puedes reducir considerablemente tu factura. Calcula tu consumo, elige comercializadora y contrata para comenzar a ahorrar.


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Eva GonzálezRastreator.com


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