¿Es más barato financiar con un préstamo personal o con una tarjeta?

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  • Antes de decantarte por un producto u otro, deberás tener en cuenta tus necesidades y analizar los intereses y comisiones que te puede cobrar cada uno
  • La tarjeta de crédito es ideal para hacer frente a gastos de urgencia que no se pueden cubrir en el momento, mientras que el préstamo es más recomendable para importes mayores

prestamo o tarjetaUna reforma, las vacaciones, un nuevo frigorífico, cambiar de coche… Raro es el que no ha tenido que acudir en alguna ocasión a un tercero en busca de dinero para hacer frente a un gasto inesperado o a un pago que no se ajusta a sus ingresos mensuales. Y es que, a no ser que seas precavido y ahorres todos los meses una parte del sueldo para tener cierto colchón económico, acudir a financiación externa para pagar imprevistos o compras de importe elevado es la opción más común.

Entre los modelos de financiación más populares se encuentran las tarjetas de crédito y los préstamos personales. Pero ¿es más barato financiar con un préstamo personal o con una tarjeta de crédito? Está claro que es una cuestión del tipo de interés que debas pagar y de tus necesidades.

Para elegir la forma de financiación que más te convenga es importante que, sobre todo, tengas en cuenta dos aspectos: cuánto dinero necesitas y en cuánto tiempo serás capaz de devolverlo. Cuando tengas claras estas cuestiones, podrás decidir qué tipo de producto es el más adecuado en tu caso. En Rastreator, analizamos ambas opciones para que puedas elegir el producto que más te conviene.

Ventajas de contratar una tarjeta de crédito

Hay que recordar que, además de un medio de pago, las tarjetas de crédito son también una opción para obtener financiación de forma rápida y sencilla. De esta manera, aunque en el momento no tengas liquidez suficiente en tu cuenta, puedes hacer tus compras y pagarlas después, siempre y cuando no te pases de la cantidad de crédito que tengas asignada. Así, el uso de la tarjeta de crédito tiene las mismas consecuencias que si dispusieras de un préstamo, aunque, a diferencia de este, en el que recibes la cantidad total que has solicitado, con las tarjetas vas disponiendo del crédito según lo necesites.

En este caso, será el banco el que determinará cuándo tienes que saldar la deuda. Lo normal es devolverla a principios del mes siguiente. Sin embargo, también tienes la opción de hacerlo a plazos. Las entidades suelen lanzar promociones que permiten financiar operaciones (generalmente, a corto plazo) de manera gratuita. No obstante, hay que tener cuidado, ya que, en caso de no cumplir con los plazos de pago previstos o querer una financiación más prolongada en el tiempo, las comisiones e intereses aplicados son más elevados que los de un préstamo personal (la TAE puede oscilar entre el 11% y el 25%). De hecho, según los datos del Banco de España, el interés medio de los créditos con tarjeta en diciembre del pasado año era del 18,42%.

Es por ello que la tarjeta de crédito es un producto ideal para gastos de urgencia o para aquellos que no se pueden cubrir en el momento, pero sí en el corto plazo. Por eso, lo ideal es utilizar este producto para cubrir pequeñas compras o imprevistos que podrás cancelar en pocos meses –como electrodomésticos, muebles o un viaje- y no para financiar grandes gastos. Además, en el caso de que te decidas a financiar tu compra con este producto, lo recomendable es que elijas la menor cantidad de cuotas posibles para pagar menos en intereses.

Ventajas de pedir un préstamo

Los préstamos personales son productos que te permiten disponer de una mayor financiación que las tarjetas de crédito. Y aunque están pensados para gastos de gran importe, también los hay que ofrecen financiación a partir de 300 euros. La ventaja que tienen estos productos es que los intereses y comisiones suelen ser inferiores a los de las tarjetas. Eso sí, los criterios para su concesión son mucho más estrictos, ya que la entidad necesitará garantías fiables de que puedes devolver el dinero. No obstante, además de los intereses, es importante tener en cuenta el resto de comisiones que entran en juego en la operación, como la de apertura, que pueden hacer que el producto se encarezca.

La primera diferencia con la tarjeta es que cuando pides un préstamo, recibes todo el monto solicitado para invertirlo en lo que desees. En cuanto a las cuotas, se fija la cantidad de las mismas, incluyendo el interés pactado. Normalmente, los intereses que tendrás que pagar dependerán del tiempo que tardes en devolverlo. Por lo que si quieres que te salga más barato, cuanto menos tiempo tardes en hacerlo, mejor.

Otra de las características de solicitar financiación a través de un préstamo personal es que la garantía que ofreces a la entidad para responder por él son todos tus bienes, presentes y futuros. Es decir, si no pagas, la entidad puede ejecutar el préstamo por impago y solicitar el embargo de tus bienes. En este sentido, el hecho de no tener que ofrecer para el mismo más garantía que tus propiedades conlleva un mayor riesgo de impago por parte del deudor, de ahí que el interés de este tipo de préstamos sea más elevado que el de otros (por ejemplo, los hipotecarios, en los que respondes también con la vivienda), que su importe no sea muy elevado y que el plazo que tienes para devolverlo sea más reducido. Eso sí, normalmente, su interés en más bajo que el de las tarjetas de crédito. Así, de acuerdo con los datos del Banco de España, la TAE para media de los préstamos al consumo en diciembre del pasado año era del 7,30%.

En cualquier caso, los préstamos están pensados para solicitar financiación para cantidades más elevadas que las de las tarjetas y, por tanto, con un plazo más prolongado de devolución. Es por eso que es recomendable acudir a este producto cuando tengas que realizar un gasto más grande y planificado.

El coste de acceder a financiación

En cualquier caso, como puedes imaginar, conseguir financiación no es gratis. Y para saber cuánto te va a costar un préstamo o financiar la compra a través de tu tarjeta, tendrás que analizar los gastos que conlleva en forma de intereses y comisiones.

Interés

Es el importe que va a cobrarte la entidad financiera por el servicio de facilitarte dinero, ya sea mediante un préstamo o con tu tarjeta. Este coste se expresa mediante el TIN y la TAE, dos conceptos que es importante que distingas:

  • TIN: el Tipo de interés nominal es el interés propiamente dicho, el porcentaje fijo que pactas con la entidad como concepto de pago por el dinero que te ha prestado y se expresa en forma de porcentaje sobre la cantidad prestada. No tiene en cuenta ningún otro gasto derivado de la operación, por lo que únicamente con este dato no puedes saber cuánto de va a costar un préstamo. Recuerda además que el TIN se refiere siempre a un periodo de tiempo concreto que se debe especificar y en el que te debes fijar, un 0,5% nominal mensual equivale a un 6% nominal anual.
  • TAE: la Tasa Anual Equivalente es un indicador mucho más fiable del coste real del préstamo y que te permitirá saber realmente cual es el producto más interesante, ya que no solo tiene en cuenta el TIN, sino que también incluye las comisiones y el plazo de amortización que hayas acordado con la entidad que te presta el dinero.

Comisiones

Pueden ser de diferentes tipos. Sin embargo en el caso de los préstamos las más comunes son:

  • Comisión de estudio: con su cobro, la entidad busca compensar las gestiones y análisis que deba realizar para verificar tu solvencia y los términos de la operación que solicitas. Suele ser un porcentaje sobre el capital solicitado.
  • Comisión de apertura: suelen ser un porcentaje sobre el importe que hayas solicitado.
  • Comisión por cancelación anticipada (parcial o total): es la que te cobra la entidad cuando quieres amortizar, es decir, pagar antes de tiempo una parte o la totalidad de tu préstamo.

Productos vinculados

En ocasiones, un interés bajo esconde una gran vinculación con el banco y la obligación de domiciliación de nómina, de contratación de seguros o de tarjetas. A veces, pueden salir rentables. Pero valora su conveniencia. Ten en cuenta que estos productos también tienen un coste, lo que podría hacer que la rebaja que te aplica la entidad a cambio de su contratación no te compense.

Encuentra la mejor opción en Rastreator

Entonces, ¿qué es más barato financiar con un préstamo personal o con una tarjeta? Todo depende del tipo de interés que tengas que pagar. Si prefieres aplazar las compras y pagarlas el próximo mes porque tendrás dinero para hacerlo, la tarjeta de crédito es mejor opción y te saldrá más barato. Sin embargo, si necesitas más tiempo para devolver ese dinero, es mejor que optes por un préstamo personal. En cualquier caso, lo recomendable es que, antes de financiar una compra con uno u otro producto, analices el uso que les darás.

Además, para que la tarea sea más sencilla, es recomendable contar con una herramienta como el comparador de finanzas de Rastreator, con el que podrás analizar las características y condiciones de diferentes préstamos personales y tarjetas de crédito.