Los médicos alertan del peligro del e-cigarrillo

7 de octubre de 2013

Cada vez más personas usan el cigarrillo electrónico o e-cigarrillo como método para abandonar o sustituir el tabaco. Sin embargo, los profesionales sanitarios “no lo recomiendan ni lo aprueban ante la falta de pruebas y evidencia científica que demuestren que son eficaces y seguros a largo plazo”. Así lo indica en un comunicado la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Este colectivo indica que el cigarrillo electrónico contiene algunas sustancias idénticas a las del convencional, por lo que tienen un potencial cancerígeno a largo plazo. “Debido a la ausencia de datos específicos en la actualidad, se desconocen los efectos del e-cigarrillo en este sentido, a largo plazo, pero posiblemente sean potencialmente adversos, y merecedores sin lugar a dudas, de una profunda investigación”, argumenta el doctor Segismundo Solano, neumólogo y coordinador del Área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía. Los estudios realizados indican, asegura la sociedad, que pueden causar cambios en los pulmones a corto plazo muy parecidos a los que ocasionan los cigarrillos normales.

Asimismo, según un estudio hecho público por la revista American Jornal of Preventive Medicine, los jóvenes son los que más los consumen, seguidos de los que no fuman a diario y los que tienen una renta más alta, debido a que son percibidos como menos dañinos. En total, el 79,8% informó que utilizaban el e-cigarrillo porque lo consideraban menos perjudicial que los cigarrillos tradicionales. El 75,4% afirmó que utiliza el e-cigarrillo para ayudarles a reducir el consumo del tabaco y el 85,1% informó que lo utilizaba para el abandono del hábito.

La normativa de los cigarrillos electrónicos

España aún no tiene ninguna regulación específica para su venta, pero en países como Australia y Canadá su venta ya ha sido prohibida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advertía recientemente de la dificultad de regularlos, sin embargo, la Unión Europea pretende abordar su legislación en los próximos días.

Según indica la Unión Europea, la mitad de los Estados miembros consideran la nicotina como un medicamento por su función, por lo que su venta no se puede realizar a menos que se aprueben como medicamento. Asimismo, añaden que “cuando los cigarrillos electrónicos no están autorizados como medicamentos no se puede afirmar que ayudan a dejar de fumar“. La Comisión propone a los estados miembros un enfoque doble para la regulación de estos productos, así como para otros que contienen nicotina. “Los productos cuyo contenido en nicotina supere un determinado nivel (lo que incluye la mayoría de los e-cigarrillos del mercado) deberían autorizarse como medicamente, mientras que aquellos que no lo superen podrían comercializarse con advertencias sanitarias”.

La efectividad del e-cigarrillo y los parches de nicotina

Existen muy pocos estudios sobre este nuevo “tabaco’, uno de ellos ha sido realizado por el Instituto Nacional de Innovación en la Salud de Nueva Zelanda. En él comparan la efectividad de los e-cigarrillos y los parches de nicotina para dejar de fumar y determinan que con un uso de 13 semanas los usuarios que redujeron el consumo lo hicieron en un 7,3% con el e-cigarrillo y un 5,8% con parches de nicotina. Sin embargo, los autores señalan que las diferencias no son significativas estadísticamente, por lo que se puede concluir que ambos métodos “presentan una eficacia equivalente“.

Resultados de la Ley Antitabaco

Desde la aprobación de la Ley Antitabaco, puesta en marcha el 1 de enero de 2011, se ha reducido el consumo de tabaco, especialmente en adultos jóvenes, con menor nivel de estudios y desempleados. Además, los niveles por contaminación por su humo en bares, cafeterías y ocio nocturno eran 8 veces más altos a los que se medían en la calle antes de la normativa. Ahora las concentraciones de nicotina se han disminuido más del 90%.

Así lo refleja el informe de evaluación que ha elaborado el Ministerio de Sanidad para comprobar el impacto en la salud pública de las medidas frente al tabaquismo. En concreto, según los datos de la Encuesta Nacional de Salud en España 2011, la prevalencia de fumadores diarios era en 2011 del 24%, frente al 26,2% de 2009. La reducción ha sido más acentuada en los hombres, y también ha descendido el número de cigarrillos diarios. Un 31% de los fumadores diarios consideran que fuman menos que hace 2 años, un 35% pretende dejarlo en el próximo medio año y un 30% ha hecho al menos un intento.

En cuanto a su incidencia en la salud, destacan que se redujo el ingreso por infarto agudo de miocardio, cardiopatía isquémica y asma en el 2011.


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